Salud Cajamarca: ruta del Yonque

Noticia-10869-yonqueSabían que sus afanes exploratorios podrían confundirse con un súbito arranque de frivolidad o una búsqueda asolapada de ciertos disfrutes terrenales. Y es que eso de salir entre las sombras de la madrugada siempre va a generar ciertas dudas, más aún cuando el objetivo imperioso de esos excursionistas era buscar y encontrar la mayor cantidad de trapiches en los caminos que irían recorriendo.
Es difícil de creer que aquellas pesquisas tuvieran una finalidad distinta a la de probar con entusiasmo y hasta que el cuerpo resista el aguardiente, alias cañazo o yonque, que se destila desde siempre en tierras cajamarquinas. Es por eso que el argumento de que su único interés era esbozar una ruta turística en torno a esa bebida infaltable en las coloridas jornadas carnavaleras sonaba a mentirilla piadosa.
Pero más allá de las dudas sobre las verdaderas intenciones de Miguel, Victoria y Percy –los cabecillas de esta inédita travesía–, lo cierto es que la búsqueda de los trapiches en Aníspampa y Huatasique resultó ser una divertida experiencia, no solo por los brindis de ley, sino por todo lo que se vio y vivió, desde aquel amanecer con vicuñas en la carretera y mantos de nubes e hileras de pinos que retaban al horizonte.
Con esas visiones empezaría el recorrido por la que podría ser la Ruta del Yonque, una alternativa o respuesta a los senderos pisqueros trazados en la costa sur. Es cuestión de organizarse y mejorar las condiciones de las destilerías, pero sin que pierdan su cariz rural. Esa es parte de su esencia, como lo son la cordialidad de sus propietarios y los remezones de todo tipo que genera el aguardiente.
Pero el que está bien hecho no deja resaca, comenta e invita Nancy Quevedo. Ella y su esposo destilan en el caserío de Aníspampa. La caña tiene que estar fresca y debemos cuidar la intensidad del fuego, confiesa sus secretos Omar Plascencia, en el anexo de Huatasique. Cerca de allí, en un trapiche donde la fuerza del agua impulsa la molienda, María Vigo secretea que cuando hay lluvia se deja de procesar. Ese día no se trabaja.
Escuchar, aprender y probar lo justo, lo suficiente, lo necesario antes de retornar a Cajamarca –con su Cuarto del Rescate, su mirador de Santa Apolonia, sus iglesias coloniales y sus tradicionales clarineros– a tomarse el último yonquecito, el de la despedida, el del pronto retorno. Salud.

La ficha

EL VIAJE: A Cajamarca (2.720 msnm), 90 minutos en avión y 15 horas por Cruz del Sur (www. cruzdelsur.com.pe).
Trapiches: En el caserío de Aníspampa (distrito de San Bernardino, provincia de San Pablo) y el anexo de Huatasique (distrito de Magdalena, provincia de Cajamarca).
Atractivos: La ruta se puede complementar con visitas a la Granja Porcón y el complejo arqueológico de Kuntur Wasi.
Contactos: Miguel Barboza, 971522271; Victoria Vilca, victoriah98@hotmail.es; y Edgar Torres, guiafot_911@homail.com.
Rolly Valdivia 
Revista Rumbos
LA REPÚBLICA